Somos un grupo agroindustrial que integra tradición familiar, innovación y sostenibilidad en la producción de aceite de oliva y cultivos de excelencia.
Conoce nuestras fincasEntre Jaén y Córdoba, en la cuenca media del Guadalquivir, las fincas Los Pinos y Flores representan más de 700 hectáreas de agricultura viva, donde la historia familiar y la tecnología moderna conviven en equilibrio.
Ambas fincas forman parte del patrimonio de la familia Torres, que ha custodiado y cultivado estas tierras desde mediados del siglo XIX, cuando su fundador las adquirió durante el proceso histórico de Desamortización de Mendizábal. Desde entonces, generación tras generación ha mantenido vivo el legado agrícola familiar, evolucionando desde un modelo tradicional de subsistencia hacia una explotación moderna, tecnificada y sostenible, que integra innovación, trazabilidad y sensibilidad ecológica.
Los Pinos y Flores representan, hoy, la síntesis perfecta entre historia y modernidad, entre el patrimonio rural y la excelencia agroalimentaria, siendo reconocidas por la pureza y el carácter de sus aceites, principalmente de variedades Picual y Arbequina, que suman una producción anual cercana a los 3 millones de kilogramos de aceituna.
El éxito de las fincas Los Pinos y Flores no se explica únicamente por la calidad de sus suelos o la genética de sus olivos, sino por una cultura de trabajo transmitida con rigor y respeto a lo largo de generaciones.
Cada campaña agrícola moviliza a decenas de profesionales locales, muchos de ellos con vínculos históricos con estas tierras. La familia Torres mantiene un modelo de gestión basado en la dignidad laboral, la estabilidad y la formación continua, asegurando que el conocimiento agrario tradicional evolucione sin perder su esencia.
Este compromiso humano se extiende más allá de las fincas. A lo largo de los años, ADAMASTO ha impulsado iniciativas sociales en los municipios cercanos, colaborando activamente en la restauración de caminos rurales, el fortalecimiento del tejido cooperativo local y la conservación del paisaje olivarero como patrimonio cultural vivo.
Compromiso social
Empleo local, estabilidad y transmisión del conocimiento agrario.
Territorio
Protección del paisaje olivarero como legado cultural andaluz.
Excelencia
Calidad sensorial y rigor en cada proceso.
Sostenibilidad
Respeto profundo por la tierra y el agua.
Legado
Una visión intergeneracional del olivar.
Autenticidad
Raíz, territorio y cultura andaluza.